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Acerca de mí

Celular: +584128447216 Troconis1@gmail.com LIC. EN ARTES MENCIÓN ARTES VISUALES Y ESCÉNICAS (DANZA Y TEATRO) EN LA UNIVERSIDAD DE ARTES Y CIENCIAS “STRAYER COLLEGE” WASHINGTON D.C. DOCTORADO en Historia del Arte Bircham International University /Universidad de Salamanca. España. Ex Director de Cultura Universidad Arturo Michelena Diplomado Diseño Programación WEB, Diseño Visual Digital. Instituto AR Sistema – Interprete lenguaje señas. Director del Coro y Orquesta de Cámara de la Sinfónica Libertador Edo Carabobo Director de La Fundación Unidad Terapéutica para la Educación y Apoyo en Patologías Crónicas FUNDÁCRO. Narrativa/ Poesía/ Guion Cinematográfico/ Escritura Creativa en La Letra Voladora con la Profesora Laura Antillano y en el Departamento de Literatura de la Universidad de Carabobo, Coordinador Cultural Alianza Francesa de Valencia. La Fundación la Letra Voladora Publicaciones: “Urgencias del Relato” de la Universidad de Carabobo 1er premio del 7mo Certamen del Relato Breve Instituto ISELES en España 2016 y Mención Especial En Alicante febrero de 2016 III concurso de micro relatos, Novum, de ciencia ficción. Director CEINFOLEIM

20 abr 2024

 

¿Dónde ir cuando el corazón duele?                                                                                                 

 ¿Quién sabe?

¿Al médico de cuerpos o al curador de almas?

 

El cardiólogo escucha, el estetoscopio en mano,

Diagnósticos y recetas, pero el dolor sigue en vano.

 

El bartender sirve copas, ahogando penas en ron,

Pero el licor es efímero, y el dolor vuelve al son.

 

¿Dónde ir, te preguntas, cuando el corazón está roto?

Quizás la respuesta, mi amigo, no está en un solo recinto.

 

Busca en los brazos de un amigo, en la risa de un niño,

En la brisa del mar, en el canto de un pajarillo.

 

Porque el corazón duele, sí, pero también sabe amar,

Y en cada latido, una oportunidad para sanar.

 

José Luis Troconis Barazarte 

Naguanagua Venezuela

27/3/24

29 jun 2015






Alicia

       — ¡Corran que ya llega!
     Grita Conejo al ver  que ya es casi la hora pautada para la visita, pero al parecer nadie lo escucha. Todos organizan  la mesa para la invitada. Sombrerero trae una bandeja llena de frutas y dulces. Reina trae el té. Liebre y Ratón están sentados y comentan lo fea y desordenada que está toda la casa, ya no hay tiempo de arreglarla. Conejo oye los comentarios, a lo que responde
      —¡Total! ¡Qué importa si todo está como esta! Alicia siempre dice que viene y nunca llega, estoy por pensar que es mentira, que no existe. Que es producto de la imaginación de Sombrerero y de Reina.
      — ¡No seas ateo! ¡Es real yo mismo he hablado con ella muchas veces! –respondió indignado Sombrerero.
Reina le dice que no le preste atención que de incrédulos está lleno el mundo.
      —Reina tu sabes que yo he tenido visiones, Alicia se me ha aparecido varias veces,  te lo he dicho, aunque Morsa me ha desmentido delante de todos,  es real. 
    —Querido, tú sabes que el Pastor Morsa solo cree en el dinero que nos pueda sacar a los  incautos que vamos al culto todos los jueves a las seis. Yo te creo, se que la has visto y puedo dar fe de todos los milagros con que nos ha favorecido. –le dijo Reina y Sombrerero responde
      —Reina, no es justo, hoy quería mostrarle la plaquita que le mande a hacer en agradecimiento por los milagros, ¡mira qué bonita!
    Le muestra una placa metálica que dice: “Gracias Nuestra Alicia por lo favores Concedidos” Sr Sombrerero y Familia.
   La velada se va caldeando con las observaciones de todos los comensales, unos de parte de Sombrerero y otros de Conejo que insiste en que “Alicia” es un invento del anfitrión.
      Pasan las horas y la invitada no aparece, todos empiezan a marcharse; solo quedan Reina y Sombrerero.
      — ¿Por qué me hace esto? Siempre me dice que viene y no llega, será que estoy mal y me he inventado todo esto. ¿Será que Conejo tiene razón y es solo mi cabeza?
     En el cuarto duerme María. Habla entre sueños. Su esposo trata de despertarla
     — María ¿Puedes dejarme dormir? Llevas toda la noche hablando tonterías y mañana tengo que levantarme temprano para el culto de las seis ¡Recuerda que mañana es jueves!
      — ¿María? ¿Quién es María? ¡Yo me llamo Reina! ¿Y esta plaquita? ...



José Luis Troconis Barazarte



15 abr 2015

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Solos al fin
La Duda

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“Cuando era niño le tenía miedo a…”

              Cuando era niño le tenía miedo a muchas cosas, le tenía miedo a las cucarachas, sobre todo a las voladoras, hasta que me entere que todas vuelan y el miedo se transformo en pánico, un pánico traidor que me persigue.
Un día en tercer grado en la Dirección del colegio, la Directora, esa señora, por no decir bruja, me dice con voz chillona
             -mira niño allí hay una cucaracha! ¡Mátala! –
                Yo podía sentir debajo de mi pie, incluso a través del zapato, como la cucaracha se movía como bailando, quite el pie, y salió corriendo la condenada a muerte, y la Directora chilla!
-¡Pero mátala Bien!, Tu eres un hombre, ¡Mátala!- Crunnch!!!
                 Esa fue la primera vez que asesinaba a una cucaracha en lo que yo llevaba de vida, creo que odie a la Directora más que a la pobre cucaracha aplastada que todavía movía una patica de las de atrás, eso no se hace a un niño de 9 años, era una bicha enorme y marrón casi negra, la cucaracha digo, la Directora era más fea aun.
             Por otro lado, las pesadillas eran algo que me daban miedo, sobre todo unas que se repetían, con unas brujas y unos helados, eran sueños en blanco y negro, como la película de donde salía mi bruja, y después como en esta, se ponía todo a color, mi bruja se ponía verde y era de Kansas, era la Bruja Mala del Oeste y salía del chicle que yo mordía al comerme un helado bati-bati de color violeta o morado y luego se multiplicaban en muchas brujas que andaban por los techos de mi casa y de las casas de los vecinos en Caracas.
             Pero lo que más miedo me ha dado en la vida es la muerte, la muerte nunca me fue ajena, como mi Papá se murió cuando yo tenía solo un año, fue un tema que siempre estuvo en mi niñez. Y lo que temo no es mi muerte, sino la muerte de los demás, cuando uno se muere, muerto esta, y en el cielo o donde crea que ira, ira! Pero la de los otros, que horrible la soledad, la sensación que solo a mi me había pasado, una especia de extraña vergüenza, que no podía entender porque la sentía y que me hacía pensar que solo a mí se me moría la mamá, ese fue el mayor miedo porque me duro hasta hace muy poco, cuando se murió, sentí como una sombra gigante  me cubría la vista y como si mi cuerpo fuera la mitad.
               Ya sucedió, ya fue, pero el miedo esta aquí atornillado y oxidado, los miedos como que no se acaban, siguen allí, como si nada, como si ella no estuviera muerta y me aterra que vuelva a morir.                                                                                                                    

José Luis Troconis Barazarte
Valencia 4/4/15